La Sandersonitis

2019 ha sido un año intenso. Siempre te dicen que conforme te aventuras en la vida adulta, tu vida va a pasar volando, pero no creo que haya sido el caso con estos ya pasados 365 días. Días que hemos utilizado para hacer tops sobre lo mejor de la década y pelearnos sobre si, matemáticamente, se acaba la década o no. O para utilizar los fideos chinos como material polivalente para el arreglo de casi cualquier cosa. O incluso para organizar una maratón destinada a la liberación de todos los alienígenas encarcelados en el Área 51 mediante un trote a la Naruto (correr con los brazos flexionados hacia atrás mientras suena Silhouette de Kana-Boom). Todo ello en el marco contextual de que igual en diez añitos el planeta se nos va a la mierda. La prestigiosa universidad de Alacama sintetiza de manera simple y certera nuestra era, tan llena de memes, medios de producción acaparados por multinacionales gigantescas, gobiernos de ultraderecha y desidia generalizada por el cambio climático en solo dos palabras: qué cojones.

«Nacían en un mundo que está contra ellos de mil pequeñas maneras, y dedican la mayor parte de sus energías a empeorarlo»

Terry Pratchett en Buenos Presagios.

A escala más petit, más íntima, quiero contaros que mi cinismo ante nuestra situación está justificado. O, al menos, es consecuente. Lo cierto es que no ha sido un año espectacular para mí, ya que he tenido que hacer frente a ciertos finales inesperados. No es que en el conjunto destaque por ser un año especialmente negativo; recuerdo multitud de momentos felices, pero lo que permanece son los recientes, que no son precisamente felices. Por si fuera poco, estoy convencido de que conforme cumplo años y mis padres se hacen mayores, siento el legado de responsabilidades aplastando mi tiempo libre y sé que algún día acabarán por hundir mi identidad.

Mi usual carácter obsesivo tampoco ayuda porque me obliga a tomar decisiones estúpidas frente al empleo de la fría y racional lógica, que conforme crezco se vuelve más necesario. Eso no implica que yo quiera cambiar mi actitud, claro. Quizá esta velada negativa de mi subconsciente a «crecer» sea producto del poco progreso que he realizado últimamente. Así que, en busca de una falsa sensación de progreso, vengo a dar parte a esta tumba decrépita que está hecho mi blog.

Hace eones que no escribo. Estoy desentrenado y mi capacidad analítica se ha reducido a la del arrullo de un bebé verde con poderes extraños e insondables. Tengo muchos borradores y muchas reseñas a medias que no terminé de publicar por el simple hecho de que no me gusta como las escribo. De todas maneras, aquí estoy. Listo para hablaros de cosas que quizá no os interesan porque creo que es sano que os explique cosas que me gustan.

A pesar de mi triste cantinela de «todo mal», hoy me gustaría hablaros de algo que he comenzado a padecer en 2019. Es mi cruz. Una enfermedad que se extiende como la peste y es muy grave. Se llama Sandersonitis.

Fuera coñas. Es un hecho sonado que adoro a Brandon Sanderson. Con intensidad casi fervorosa. Mirad mis reseñas en Goodreads si queréis pruebas. Aparte de que me parece un tío majísimo con un nombre sugerentemente alterable, es uno de los autores de fantasía más prolíficos que conozco. Es un señor que te saca libros como churros. «Pos vale, ¿y eso qué?» Pues que, si tú te metes en una saga suya, TENDRÁS una continuación asegurada antes de que te mueras (a menos que te mueras relativamente pronto, claro). Parece una conclusión lógica, amigos, pero NO LO ES. En fantasía las continuaciones de sagas particularmente populares son casi siempre retrasadas en el tiempo porque, si tienen la desgracia de hacerse sagas populares, la mayor parte del tiempo de autores será consumida por nuevos proyectos que todavía no han salido a la luz o la realización de tours para promocionarlas. Todos conocemos el caso de George R. R. Martin, ¿no?

Dicho esto, NADA excusa a aquellos lectores impacientes que desde un brillante y bonito pedestal exigen una continuación de manera profusa y agresiva. No se debe apresurar a un autor porque a) si recurrimos a la ética básica, nadie nos debe nada y b) esa angustia seguramente se vea reflejado en el producto final (véase última temporada de Game of Thrones). Sin embargo, yo soy el primero al que toca la moral de SOBREMANERA comenzar algo que podría no tener final o que se queda inacabado en el camino. De hecho, ese es mi principal problema con la mayor parte del manga publicado: las jodidas series en publicación. Por lo tanto, cuando te metes en una saga inacabada estás haciendo una apuesta. Una apuesta en donde depositas una confianza prematura en ese autor para que consiga terminar esa historia. Por lo tanto, ser prolífico es algo IMPORTANTE.

Brandon Espanderson

El quid de la cuestión, ¿quién es Brandon Sanderson? Pues un escritor norteamericano que se especializa en escribir fantasía. El sub-género preferido de Brandon Fantastikson es la fantasía épica. Esta es un tipo de fantasía con una coherencia interna. Me explico: a grandes rasgos, sus mundos cuentan con criaturas mitológicas, una ambientación ficticia medieval y un fuerte componente épico. Asimismo, su épica se incluye dentro de la fantasía alta, ya que sus mundos son totalmente diferentes a la Tierra (o al menos tienen un grado de distinción más notable que los mundos de la fantasía baja).

Sin embargo, por lo que Epicson es famoso es por sus sistemas de magia. A Magionson le gustan los sistemas fuertes. No porque levanten pesas o estén mamadísimos, sino porque tienen una serie de reglas y limitaciones, que permiten ahondar en el aprendizaje de este mismo, estableciendo un horizonte sobre lo que puede llegar a realizarse. Por el contrario, los sistemas suaves son (o quizá eran) los típicos de la fantasía. La magia es algo fantasioso por lo que no existe ningún tipo de limitación o regla especifica sobre su control (Harry Potter puede lanzar un expelliarmus y superar un avada kedabra porque patata).

Esto tampoco es que sea la repanocha. Las escalas de poder ya estaban presentes en los shonen desde Hunter x Hunter, pero es cierto que Sanderson se ha montado su propio anime a escala gigantesca en sus libros cogiendo cachitos de otros géneros y cosas. Y a eso voy. La fantástica de Sanderson me recuerda a todos esos animes fantásticos que han mostrado mundos distópicos en donde pasan cosas (Made in Abyss, Hunter x Hunter, Full Metal Alchemist…) ¿Estoy afirmando que todo lo que Sanderson escribe es secretamente parte de un Isekai? I love Emilia.

Imaginaos la de pelis que se debe montar este señor solo en su casa que hasta se podría afirmar que Isekanderson se ha creado su propio universo Marvel. Un universo radiante y adictivo en donde coexisten todos los planetas que conforman el escenario protagonista de sus libros. El Cosmere.

Anime as fuck

Se le comenzó a conocer porque fue el encargado de terminar la Rueda del Tiempo, una saga muy querida en Estados Unidos. El autor de la misma no pudo terminarla porque por desgracia falleció y Sanderson fue el encargado de ponerle el punto y final. A partir de ahí se hizo un hueco en el mercado y se convirtió en un autor en auge. Principalmente porque es rápido escribiendo. Suele escribir sobre 2000 palabras al día, pero es que hace nada estuvo live-tuiteando cómo terminaba la cuarta entrega de El Archivo de las Tormentas y se marcó 20.000 palabras en una sesión de escribición de 10-12 horas. Eso es MUCHÍSIMO. Así que, prolífico y rápido.

Ahora hablemos del único problema de este señor: no sabe resumir. Se perdió las clases de lengua en donde se tocaba la síntesis. Brandon, cuyo segundo nombre es «Nontesís», te escribe biblias gordísimas en dos tardes y media. Así que, no es raro ver anécdotas suyas sobre que si planifica una historia de unas 10.000 palabras, igual la termina con unas 50.000. Esto es VERÍDICO y es un meme recursivo en la comunidad de fans. Así es Brandon. ¿Recordáis lo de que terminó la Rueda del Tiempo? Tenía que hacer un volumen y acabó haciendo TRES. Sí, lo sé, acojona un poco.

Ya, ya sé que es toda una hazaña meterte en sagas con tochazos así. Sin embargo, dejadme deciros que Sanderson es ridículamente fácil de leer. Su prosa es llana y clara, por lo que la lectura fluye tan bien como el agüita de Madrid. Tened en cuenta que la longitud se postula también como una doble utilidad para sus libros, ya que el lector puede utilizarlos como fuente de ocio y también como arma blanca, sin ningún tipo de problema. De hecho, creo posible que un golpe certero de un volumen de «El Archivo de las Tormentas», su susodicha obra magna de mil y pico páginas cada uno, pudiese mandar a alguien a la tumba. Aunque sería una muerte fantástica, ¿no?

Porque escribe fantasía…¿lo pilláis?

A ver, recapitulemos que igual me he motivado. Si os engancháis a algo de este hombre, tarde o temprano os acabaréis leyendo casi todo lo que haya sacado, pero puestos a empezar… Hay muchas páginas indicando un punto de partida para el Cosmere en donde suceden la mayor parte de historias interesantes de Cosmerenson. Mucha gente recomienda empezar por Elantris, su primera publicación (autoconclusiva…por el momento). Sin embargo, yo voy a recomendaros empezar por Nacidos de la Bruma: El Imperio Final. Este libro es perfecto para saber si te gusta Sanderson o no. Tiene todo lo que él utiliza a la perfección en sus mejores obras: una acción rápida y absorbente, un ritmo de lectura pautado, plot twists a mansalva, un sistema de magia inteligente envuelto en el misterio y que se va descubriendo a cuentagotas, un mundo carismático con muchas particularidades y unos personajes arquetípicos con un buen desarrollo (notable en las entregas posteriores). Además, si os gusta, pero no queréis seguir con la trilogía, podéis quedaros ahí porque funciona muy bien como libro único.

Sin embargo, el verdadero pastelito de Tormenterson es El Archivo de las Tormentas. Esta es una decalogía—sí, ya lo sé, asusta un poco—que, como ya he dicho, él considera su obra magna. De momento, hay publicados tres TOCHAZOS, con el cuarto fijando su fecha de publicación para Noviembre del año que viene. A España probablemente nos llegará para principios de 2021, a menos que Nova se ponga las pilas de manera intensa.

El Archivo tiene lugar en Roshar, un planeta infestado por ciertas tormentas que se dan frecuentemente y arrasan casi todo lo que tocan. La fauna y flora se han adaptado a las condiciones climáticas de este planeta y existen multitud de movidas raras: ciervos con cabeza de hacha, crustáceos enormes que vagan por abismos y esferas que se infunden de luz de la tormenta y funcionan como la divisa del mundo. Se cuenta que también existió una peñita llamada Caballeros Radiantes que pueden utilizar poderes asombrosos, pero que, por alguna razón, se exiliaron hace mucho tiempo y el Roshar actual es uno marcado por la guerra y la conquista. Mientras se esclarece el devenir de esta historia (que comienza in media res), se irán presentando los diferentes personajes principales.

Bajo mi opinión, los personajes que dan vida al Archivo son de los mejores que Sanderson ha escrito y algunos cuentan con tramas revolucionarias en fantasía. Salvo algunas excepciones, Sanderson no suele escribir personajes o plot twist comunes. Rehuye de los tropos como si fuesen la peste y casi todo compone un desarrollo o evolución claro y orgánico a lo largo de sus historias. En El Imperio Final, por ejemplo, se parte de una situación básica de «¿qué pasaría si el malo hubiese ganado?» y de personajes arquetípicos que se van consolidando y caracterizando conforme se ven expuestos a situaciones que les hacen evaluar sus valores y dan pábulo a conceptos interesantes como el sentido de la religión, la posición en la sociedad o la complejidad que representa dirigir a una república.

En el Archivo, que es la bicoca del meollo, toman partido cientos de personajes secundarios. Los principales contienen arcos de desarrollo que pueden durar décadas y que son narradas mediante retrospecciones. De nuevo, se tocan temáticas interesantes como la depresión, la esclavitud, la demencia o el honor. Sanderson no suele tratar su filantropía de manera tan contemplativa e inspiradora como otros autores (como por ejemplo Ursula K Le Guin), pero sí consigue acercar al lector a una serie de valores generales que reflejan una ética general.

¿Importa el destino? ¿O es el camino que emprendemos? Declaro que ningún logro tiene tan gran sustancia como el camino empleado para conseguirlo. No somos criaturas de destinos. Es el viaje el que nos da la forma. Nuestros pies encallecidos, nuestras espaldas fortalecidas por cargar el peso de nuestros viajes, nuestros ojos abiertos con el fresco deleite de las experiencias vividas.

Brandon Sanderson en El Camino de los Reyes.

La historia da pie a escenas que simplemente te dejan boquiabierto ante la épica que acontece y permanecen contigo conforme te adentras más en la saga. El primer libro se hace un poco cuesta arriba por el ritmo introductorio, ya que dedica una gran cantidad de páginas a explicar el mundo, sus costumbres, cultura y su ecología. Si sois capaces de superar esa barrera (todas las sagas fantásticas tienen una curva de aprendizaje), llegaréis al segundo libro que, a mi parecer, es lo mejor que he leído en fantástica. No quiero explicar mucho más porque es preferente ir totalmente ignorante de este libro para disfrutarlo al completo.

QUE OS LEÁIS AL PUTO BRANDIE SANDIE.

Sanderson también escribe fuera de su universo, aunque no he leído mucho de lo foráneo, ya que lo mejor se encuentra dentro. No obstante, he de señalar una nueva saga (sí, otra) ambientada en un planeta en donde la humanidad está acosada por unos alienígenas poco hospitalarios. Se trata de Escuadrón. Las estrellas se alinean y Escuadrenson escribe por primera vez ciencia ficción. El resultado es… espectacular. Primera vez en mi vida que me interesa el pilotaje de naves espaciales. Espera, ¿cómo? Sí, amigos, sí. Es una historia de pilotos ejecutada de forma limpia (con algún tirabuzón). Por lo tanto, Escuadrón se presenta como un proyecto aterradoramente adictivo e interesante. Si bien es cierto que es una ciencia ficción algo inducida por su fantástica y el tono de la historia es más desenfadado de lo que me gustaría, si buscáis algo ligerito y joven adulto, es un punto de partida perfecto. Encima, a principios del mes que viene saldrá su segunda parte en España: Estelar. No hay excusas.

Ahora bien, ¿queréis más garantías sobre lo que le depara al Cosmere en el futuro? Pues MUCHO. Si sigues el Archivo de las Tormentas, nos quedan al menos unos 20 años o algo más para que lo termine, pero este señor es prolífico por una simple razón: la planificación. Vive planeando más allá y que me aspen si no planea A LO GRANDE. Tanto que cuenta con seguir escribiendo hasta los setenta. Lo consiga o no, ya ha mostrado parte de lo que le depara al Cosmere y serán un total de 35 entregas (las en negrita ya están publicadas). Aunque todos sabemos ya como es este señor y quizá acaban siendo 40.

En fin, hasta aquí mi TED Talk sobre este señor. Os lo recomiendo TODO encarecidamente. Incluso para aquellos que no leéis mucho.

Puf, esto de bloguear me resulta parecido a ir al gimnasio: si dejas de hacerlo un tiempo, es más que complicado el retomarlo. ¿Podéis esperar que siga actualizando esto? Bueno, ahora tengo más tiempo que antes y menos compromisos. Estoy tratando de distanciarme un poco de las redes sociales porque me absorben de sobremanera, pero tampoco lo toméis como una promesa, así que ya veremos. Por el momento, feliz día, tarde o noche y gracias por leer.

2 comentarios en “La Sandersonitis

  1. ¡Hola!
    Pues me venía bien un artículo así como empujón, porque me han regalado el primero del Archivo de las Tormentas y jamás he leído algo tan largo, así que miro el grueso tomo al lado de mis libritos esbeltos y me intimida un poco. Pero sé de la fama de Sanderson (muy divertidas las bromas con el apellido por cierto). En Argentina sus libros son carísimos, pero si vale la pena porque es seguro que le va a dar un cierre le daré una oportunidad. Ya comentaré por twitter cuando lo empiece.

    Es tal cual la analogía que escribes del gimnasio, yo pretendo retomar también mi blog y no sé dónde empezar. Imaginate si Sanderson tuviera un blog, sacaría entradas a saco. Suerte que la mayoría en esta comunidad somos igual de inseguros y perezosos jajaja.

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